E
n la jornada de este lunes, un grupo de trabajadores de la Dirección Provincial de Obras y Servicios Sanitarios realizó durante más de 14 horas la reparación del caño maestro que conforma el acueducto central que toma agua del arroyo Grande y la reenvía a la planta potabilizadora N° 2, que se encuentra en la base del arroyo Buena Esperanza.
El problema consistió en que la unión de ese caño de 800 milímetros se dañó (“se sopló”, expresaron en su jerga los operarios), y ocasionó una gran fuga de agua, justamente en el cantero existente en la rotonda donde la ruta nacional N° 3 se transforma en la avenida Héroes de Malvinas, frente al ingreso al valle de Andorra, el que sin lugar a dudas constituye uno de los sectores de mayor tránsito vehicular de la ciudad.
Los trabajos que dieron inicio antes del mediodía, con la remoción de la tierra que cubría el caño ubicado a más de 2 metros de profundidad, se extendieron durante la tarde, la noche y llegaron hasta la madrugada del martes.
Durante las horas de luz, el movimiento de una máquina y vehículos de la DPE, como el tránsito de los propios trabajadores en esa circunvalación era evidente a prudente distancia, pero no así de noche.
Pese a la trascendencia pública que tuvo el tema, ya que más de la mitad de la ciudad estaba sin agua o con baja presión, ni las autoridades políticas ni los responsables del Organismo, fueron capaces de coordinar con la policía o con el personal de la Dirección Provincial de Tránsito, un control eficiente del tránsito y la instalación de conos preventivos.
Con solo dos balizas de muy baja potencia, los trabajadores de la repartición se las arreglaron para llevar adelante, pese al frío; la reparación del caño, cuya tarea concluyó cerca de la 1 de la madrugada de ayer. En el medio, dos de ellos quedaron semi sepultados por el derrumbe de las paredes del gran pozo realizado para acceder a la reparación.
Dándose ánimos unos a otro, en el medio de la oscuridad los operarios indicaron a un periodista de EDFM; no solo que las autoridades los habían dejado solos, sino que estaban haciendo lo que podían, con los pocos materiales con que cuentan.